miércoles, 26 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD

Querido padre, aqui te adjunto un ensayo que escribi para  reflejar mis impresiones de las festividades de fin de año:

No podría elaborar con exactitud que tipo de demonio se posa sobre la gente en las celebraciones folklóricas. Ya sea navidad, año nuevo, pascuas, o un simple aniversario de cumpleaños, la premisa siempre es la misma: Entumecer la estructura biológica hasta llegar a la capacidad cognitiva de un rumiante.
 
¿Que medios se usan para llegar a esto? los mas diversos. En general las preparaciones típicas constan de algún tipo de cadáver carbonizado acompañado de grasas industrializadas de la mas nefasta obtención. Podría ser un cochinillo prácticamente frito en su propia grasa, al que luego le agregarían hierbas y algúna verdura asada, en un intento netamente cínico de agregar algún alimento nutritivo a la dieta (nada como dos hojas de lechuga y media rodaja de tomate para justificar la necesaria ingesta de alimentos de origen vegetal). O quizás alguna bola de harina rellena de cuajo vacuno, sumergida en aceite a 300 grados.  Mientras mas vil y alejado del estado natural, mejor.
 
¡Pero esto no termina aquí, no señores! ese es solo el ataque terrestre, una única oleada en lo que seria una tercera guerra mundial en contra del bienestar celular.
 
Para comenzar, las bebidas alcohólicas, que mientras mas económicas y de menor refinación, mas placer generaran en la psique de nuestro querido comensal, al estar mancillando sus sentidos por una inversión mínima.
 
Luego, algún aperitivo macabro, como cortes de carne fría sumergida en cantidades masivas de mayonesas y aderezos químicos. Hasta aquí, nuestro cuerpo ya necesitaría semanas para reparar el daño. Pero hay que continuar, no alcanza con la mitad de Europa, hay que avanzar por Rusia en el mas crudo invierno, para demostrar todo el poderío de nuestro ego y emancipar, de alguna forma, el conocimiento secreto de nuestro microscópico falo.
 
Es así como, luego de embates constantes de las peores combinaciones nutricionales, llegamos al inevitable final. Ese medio kg de crema congelada y azucarada, que ralentizara e impedirá cualquier tipo de metabolización de la reciente panzada. Un golpe de gracia en el cenit de la perversión.
 
Acompañando este broche de oro, encenderán e inhalaran un cilindro de tabaco industrial, para profanar también así el sistema cardiorrespiratorio. Generando de esta forma un completo holocausto metabólico.
 
Luego bastara con administrar alguna sal hepática, ahogando el grito de agonía de nuestro vehículo biológico, y convirtiéndole en una víctima silenciosa y dócil.
  En cárceles y antros de perdición no he visto agresiones similares. Es un sadismo de las mas grandes proporciones, una corrupción de la propia existencia, un grito a los 4 vientos destacando nuestro mas profundo desprecio por el mundo y los individuos que nos rodean. Pero en lugar de sentirnos avergonzados, nos jactamos de lo mismo, y festejamos, aun con mas vino barato, que el tío julio haya sobrevivido un año mas, a pesar de su válvula cardiaca sintética y su reciente bypass gástrico.    

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